Por Yunior García Ginarteyunior@rbayamo.icrt.cu Por primera vez participé como tribunal para evaluar las aptitudes de estudiantes que optan por la carrera de Periodismo.
De los 45 aspirantes iniciales 15 pasaron al segundo examen. La suerte o su capacidad no les permitió seguir al no conocer el lugar 27 de Cuba en la Olimpíada de Beijing, el nombre del Ministro del transporte o cualquier otro dato necesario para obtener el mínimo de 70 para vencer la primera fase de tres previstas.
Los chicos y chicas vencedores estuvieron felices. Los otros quedaron mutilados en sus empeños profesionales, en espera de otras metas que les depondrá el futuro, la casualidad o su desorientada vocación profesional.
Un día estuve en la encrucijada de estos jóvenes en la disyuntiva de una profesión para toda la vida.
Hoy escribo desde este blog, con un título de Ingeniero Mecánico, que adquirí al vencer mis estudios en la Universidad de Oriente. Allí vencí matemáticas superiores, calculé resistencia de materiales, diseñé piezas y motores de combustión interna, pero sobre todo aprendí la universalidad del conocimiento.
Graduado estuve en un central azucarero, en frigoríficos… y escribí mis primeros libretos radiales para programas especializados en ciencia y técnica, después culturales. Poco a poco dejé las ventajas que me brindaba una “Empresa Mixta” por hacer periodismo radial.
A una emisora municipal llegué, bajo la mirada recelosa de licenciados en Periodismo, pasados por el tamiz de las pruebas de actitud y de la selección. Allí arribé un día con el aval de un Diplomado de Reorientación hacia esa profesión que respeto.
La vida me llevó a este ejercicio, las circunstancias cubanas ante el déficit de profesionales hicieron posible que un día estuviera de redactor-reportero, con las aptitudes que me ha dado la vida en mis 34 años de existencia.
Hoy sigo asustado cuando llego a una industria yencuentro a mecánicos, como sigo impresionado al redactar el texto de cualquier cobertura.
Uniendo las anécdotas estoy por pensar que la vida nos depara una prueba constante de aptitud de ver las oportunidades. La más importante, se vence con la preparación académica diaria, que incluye traspasar la frontera de las relaciones humanas y sobre todo vencer la prueba de decir “estoy listo".
Comentarios
Sabes que mi caso es parecido al tuyo, solo que mi tránsito fue de Lengua Inglesa al periodismo. Quizás como también era una carrera humanística, el cambio no fue tan brusco.
Pienso que el periodismo no es una carrera; no eres periodista por tener un título que rece "Licenciado en Periodismo", pues conozco muchos "viejos periodistas" cubanos que nunca han ido a una universidad, y son excelentes en gramática, redacción y exposición de ideas, como Esteban Revilla Aranda (CMKC Santiago de Cuba). Otros ejercieron el periodismo, desde los años 70, solo con el aval de elementales cursos para coresponsales y obtuvieron el título después de haber trabajado por años, y fueron destacados gracias a su profesionalidad, como Raúl López Alvarado (CMKC), mi redactor del noticiero, a quien agradezco mucho en mi carrera como director de radio y periodista improvisado.
Tampoco el periodista es una profesión. Existen muchos "licenciados" que vegetan en la abulia diaria.
Pienso que el periodismo es, ante todo, una actitud ante las letras, y ante la realidad contemporánea, es uan decisión de comunicar la impronta. Los "intrusos" del periodismo, licenciados, másters, o doctores, son los que lo hacen mal, o quienes se valen de él para otros fines, de diversas naturalezas.
Martí, en su vida de estudiante, nunca fue a una universidad a estudiar "periodismo"; sin embargo, es la pluma insignia de Cuba.
¡Pa´ lante!
de robarte en el campo de las letras, sólo con la estocada de escribir con una pluma muy diferente, brillante, porque con independencia de que eres aun joven en esta profesión ha demostrado, madurez y atinado verbo en la Especialidad. El texto está preciosooooooo. Un beso para tí y los tuyos. Mora. Chao
Tengo la certeza de que quien no tiene imaginación ni medadera, jamás, por muchas escuelas a las que vaya, será un periodista, y no quiero siquiera, para seguir la rima, ponerle un solo adjetivo.
Es una profesión intuitiva, que desde lejos parece a algunos divertida, sobre todo a los adolescentes, y desde dentro te apresa y compromete el alma, al corazón, la vida, la existencia y a partir de ese día, todo está en función de él.
Aspirar no es malo, creo que es un gran paso, pero quien nunca emborronó ni una cuartilla para hacer un mensaje de amor, quizás, jamás llegue hasta la puerta de un aula de periodismo.
Cuando hemos estado como tú, en un tribunal como ese, para evaluar aptitudes de aspirantes, asumimos una enorme responsabilidad, dejar encaminada una profesión a la que no se puede llegar solo por una buena nota, o una impecable ortografía, tiene que existir harina de otro costal.
He podido apreciar tu sinceridad en este artículo, y estoy segura de que enfilaste acertadamente el rumbo, esta es una profesion de todos los días, no le temas jamás, hasta en el último momento tendremos algo más que aprender.
Yo confío en ti.