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Un Neruda inédito

Pablo Gámez, RNW Pasa a veces que los años son los que se encargan de rescatar del olvido ciertos pasajes y detalles de la vida de personajes emblemáticos. Sucede ahora con el poeta Pablo Neruda y las cartas inéditas dirigidas a Matilde Urrutia, que de todos sus amores, se dice, fue el más turbulento, intenso, extendido y apasionado. Urrutia, nacida y muerta en Chile, conoció desde muy joven a Pablo Neruda, con quien se reencontró en Berlín a inicios de los años cuarenta. Neruda le dedicó, primero y de forma anónima, ‘Los versos del capitán’, y, con su nombre ya, la convirtió en personaje capital de los últimos libros que escribió. "Matilde Urrutia es la musa principal de Pablo Neruda. La relación amorosa de Neruda con Matilde se extiende a lo largo de cerca de 23 años, con distintas modulaciones. Estas cartas dan cuenta de esas variaciones del amor, por llamarlas de alguna manera. Al principio se encuentra el amor pasional, con celos, ansiedad, y poco a poco ese amor evo...

Grito de Dolores. Órale!!!! (Fotos)

A su manera Bayamo festejó el bicentenario del Grito de Dolores.En un abrazo hermano hacia al pueblo del país azteca, los habitantes de esta ciudad cantaron corridos y rancheras. Aquí les dejo con mi nota al respecto. Así son los cubanos solidarios y amigos. Acampaño la reseña con  algunas fotos de la celebración en México. Impresionante. 

María la cosedora

Por Yunior García Ginarte María, la cosedora, amaneció contenta. A penas inicio la jornada estaba feliz; lo pude notar desde que llegué al taller de reparación calzado y bolsos en Bayamo. Su rostro de ama de casa-trabajadora mostraba satisfacción. Hizo todos sus enceres domésticos del fin de semana: lavó, fregó, limpió la casa así comentó satisfecha en su puesto de labor. Atendía al primer cliente con largas secuencias de chismes laborales. Luego seguía cosiendo el mal trecho maletín; mientras en la sala de espera alguien avizora: - Se demora; tal parece que no le importa la cola. Recibe llamadas telefónicas, da charlas con la recepcionista, repara la máquina, vacila; se quita los espejuelos… y la cola impaciente. Seguí remendando el tercer bolso, el cuarto, el quinto no paraba, con su hartura de paciencia seguía dando al pedal con zapatos blancos nuevos y overroll reciclado. El cabello adornado con lentejuelas verdes, ¿estaba de fiesta? La percibí incómoda ante la advertencia de un ...